El proceso pictórico.
Se suele mitificar a veces, voluntariamente o no, el proceso pictórico.
Se habla de musas en inspiración, se aprovecha como un dogma de distinción entre el pueblo llano no iniciado, y todo aquel que "empuñe" un pincel cual ala de Icaro sin rumbo ni fé.
En nombre de la pintura, de la expresión del arte, se empalaga y embadurna de melaza, el significado de lo plasmado en el lienzo... y asi, se vomita pedantería y sobre ella se navega.
En las exposiciones, las conversaciones fluyen travestidas de vacío real. Se agolpan sin tregua las frases hechas sobre el misticismo pictórico... se analiza, se despedaza, se disecciona,
Más allá de todo este circo de felaciones de voz, propias y ajenas, se encuentra la lucha real... los miedos, las dudas, las horas interminables de estudio, de forja incesante de la obra.
Realmente el proceso pictórico termina donde comienza la falacia del ser humano



